24 octubre, 2017 Factor de Cambio

Vocación de voluntario

Nadie los obliga, no reciben ninguna remuneración y el esfuerzo que deben hacer para poder dedicarle tiempo es tremendo. El trabajo voluntario es más que un pasamiento, es vocación y cariño, sobre todo cuando además deben cumplir con un trabajo regular y con sus familias.

Cuando los organismos estatales y los profesionales de las ciencias naturales necesitan apoyo, son ellos los que acuden desinteresadamente a socorrer animales heridos, salvar bosques nativos, limpiar playas contaminadas o para educar a las nuevas generaciones.

Yuvisa Torres es un ejemplo de ello. Con 2 hijos, turnos laborales nocturnos y un hogar que sostener, se las ha arreglado desde el 2011 para mantener su trabajo con fauna marina de forma ininterrumpida. Su voluntariado comenzó cuando se integró a las filas de la ONG internacional Sea Shepherd Conservation Society, con el propósito de contribuir en la difusión del estado de conservación de los océanos, limpiando playas y asistiendo a los animales que varaban heridos. Al pasar los años, Yuvisa demostró ser un gran apoyo para los servicios encargados de Fauna marina en la región de Coquimbo, convirtiéndose en parte fundamental del equipo a la hora de realizar rescates, traslados y también asistiendo en tratamientos de rehabilitación. Lobos finos de Juan Fernández, pingüinos y tortugas, por nombrar tan solo algunas de las especies que ha recibido, le han permitido ganar tanta experiencia que hoy en día contribuye con diversas instituciones.

“Me llena de alegría aportar con un granito de arena en la recuperación de un bicho, más al ver cómo llegan, la mayoría de ellos muy débil. Ver cómo van recuperándose como los cuidados compense todo el esfuerzo…”  dice Yuvisa.

Desde las costas de la nueva región del Ñuble, tenemos otro ejemplo de pasión por lo que se hace. La Escuela NanoSurf busca compartir los valores y disciplina que entrega el surf con los niños y jóvenes de la comuna de Cobquecura, con el propósito de que puedan apreciar sus raíces que los vinculan al campo y al mar, dándoles además las herramientas para construir un turismo rural sustentable.

Pero Nano Ortiz, fundador de NanoSurf, no solo se dedica a compartir su pasión, sino que además junto al Desafío Levantemos Chile han puesto a disposición talleres gratuitos para 20 niños de la escuela básica de Cobquecura.

Pero no todo se queda en el deporte, también Nano organiza cada dos meses una gran limpieza de playa en la que participan escuelas y liceos de Cobquecura. Gran iniciativa considerando que las costas de esa comuna son un verdadero patrimonio de la naturaleza, con su famosa lobería, playas rebosantes de aves migratorias y con las constantes visitas de los gigantes del mar, los cetáceos.

Nano comenzó  formalmente con estas escuelas gratuitas después del terremoto del 2010, trabajo que se ha ido incrementando, por lo que en ocasiones debe pasar muchas horas alejado de su familia e hijos, pero que en cierta medida se compensa, como dice él  “…lo que más disfruto es cuando los niños logran aprender conceptos y valores personales y de Naturaleza además de aprender pararse sobre una tabla de surf y verlos disfrutar cada día una sonrisa y sus logros”

Nano debe trabajar de guardia, además de utilizar lo que logra reunir durante la temporada de verano con su escuela de surf y con el arriendo de su domo para sustentar su trabajo voluntario durante el año.

Alejándonos un poco de las costas, nos adentramos en un lugar del que ya hemos hablado, la cordillera de Nahuelbuta, un lugar espectacular que ha sufrido los embates de la expansión económica. Animales endémicos y bosques nativos están hoy en peligro y es aquí donde entra Edgardo Flores, presidente de la agrupación Nahuelbuta Natural. Creada en el año 2011 en la comuna de Cañete, los voluntarios de la agrupación dedican casi la totalidad de sus horas libreas a la recolección y difusión de material educativo con el propósito de rescatar este pequeño bastión de naturaleza pura. Horas de dedicación, salidas a terreno en las más extremas condiciones climáticas, viajes a seminarios, largas jornadas de caminata para poder documentar a las especies que habitan Nahuelbuta, son solo parte de la extensa agenda de los voluntarios.

Los requerimientos de tiempo y recursos son significativos, comenta Edgardo, “La gran mayoría de trabajo se realiza fines de semana y en la semana después del horario de trabajo, lo cual se debe compatibilizar con la familia y alternar entre fines de semana en terreno, y otros con la familia”

Las características del trabajo de campo no permiten que Edgardo pueda participar con su familia, ya que las condiciones dentro del bosque son difíciles y las distancias agotadoras. Incluso muchas veces bajo la lluvia, reptando entre quilas y matorrales.

A pesar de todo, la gran satifacciòn de Edgardo y los otros voluntarios de la agrupación es: “ poder estar en el bosque, caminar, aprender, difundir, encontrar las especies que buscamos en los lugares menos pensado, compartir con personas que tienen los mismos interés y el entusiasmo por aportar a la conservación”.

 

Yuvisa, Nano y Edgardo, tres personas que viven es distintos lugares de Chile, que han ordenado su vida de tal forma de poder hacer lo que aman al mismo tiempo que aportan con un gran trabajo de Conservación.

No ha sido fácil para ninguno de los tres, sin embargo su motivación está intacta, ojalá más personas sigamos este ejemplo, y al igual que ellos, ser un Factor de Cambio.

 

Jaime Varela

Factor de Cambio

, ,

Factor de Cambio

Factor de Cambio es un programa de televisión chileno sobre educación ambiental y sustentabilidad. Nuestro objetivo es entregar contenidos positivos para generar conciencia sobre el cuidado de nuestro planeta e incentivar a las personas a convertirse en un Factor de Cambio. Nos proponemos demostrar que la suma de pequeños esfuerzos generan un impacto positivo a gran escala en nuestro medio ambiente.